Enamorete de ti. audiolibro de autoestima

9. sep., 2017
20. ago., 2017

Un modelo de formación a los progenitores mejora su actitud y limita el comportamiento perturbador de los hijos

El informe insiste en que los voluntarios enseñen a los padres cómo mejorar las interacciones con sus hijos para reducir el mal comportamiento.
Educar para ayudar. Ese es el nuevo enfoque innovador propuesto por un estudio de la Escuela Steinhardt School Culture, Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Nueva York (NYU) y publicado en 'Journal of Abnormal Child Psychology’ para el tratamiento del trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

En la propuesta juegan un papel fundamental los voluntarios, que actuarían como terapeutas para formar a los padres preocupados por el trastorno de sus hijos con el objetivo de que se vean capacitados para satisfacer las crecientes necesidades que les reclaman sus vástagos.

El entrenamiento conductual de los progenitores es un enfoque terapéutico bien establecido en el cual se enseña a los padres cómo mejorar las interacciones con su hijo, incrementar el comportamiento deseable de un niño y reducir el mal comportamiento. La investigación ha examinado la formación conductual de padres para abordar los problemas asociados con el TDAH entre los jóvenes.

Según el autor del estudio, Anil Chacko, profesor asociado de Psicología de Asesoramiento en NYU, “teniendo en cuenta la prevalencia del TDAH en muchos países y el acceso limitado a la evidencia basada en el tratamiento sin medicación, existe una necesidad urgente de ampliar los sistemas de prestación de servicios. Nuestros resultados demuestran que el modelo de servicio de la formación conductual de los padres que estudiamos puede proporcionar eficazmente entrenamiento a muchas familias de jóvenes con preocupaciones sobre el TDAH y es probable que sea altamente sostenible”.

Coste beneficioso para la salud pública

Se ha demostrado que el entrenamiento conductual de los padres mejora la actitud y el estrés de los padres, así como el comportamiento perturbador de los niños. La Academia Americana de Pediatría aconseja que se use el entrenamiento conductual de los padres como el enfoque de primera línea para tratar a los niños en edad preescolar con trastorno de déficit de atención e hiperactividad.


 

 

Los científicos insisten en que mientras el entrenamiento conductual de los padres es una intervención ampliamente aceptada para los niños con TDAH, existen pocos terapeutas disponibles para proporcionar esta capacitación. Cuando se combinan con la creciente prevalencia de la patología, se necesitan modelos para mejorar el acceso a la formación de padres, en particular aquellos que pueden ser fácilmente implementados en entornos comunitarios: "Teniendo en cuenta los bien documentados beneficios de la formación conductual de padres como una intervención para el TDAH, la disponibilidad generalizada y el acceso a la formación de padres dispensados por voluntarios y para profesionales deben tener beneficios directos de salud pública en inclinar la curva de costos y resultados asociados con TDAH".

El informe estadounidense evaluó Caring in Chaos, un programa que lleva a cabo por ADHD-foreningen, organización danesa de defensa de TDAH. Este se basa en tres elementos fundamentales: la educación sobre el trastorno, el comportamiento positivo y las herramientas para manejar el comportamiento perturbador y la prevención de conflictos. El modelo se centra en voluntarios capacitados, que se reúnen con los padres en grupos pequeños durante 12 sesiones semanales por la tarde.

Los investigadores recopilaron datos sobre 161 familias danesas (elegidas al azar) antes de la intervención, inmediatamente después y cuatro meses después. Los padres calificaron su propio comportamiento como padres, competencia, estrés y síntomas depresivos, así como los síntomas de TDAH de su hijo y los impedimentos funcionales en el hogar, como vestirse de manera independiente o hacer tareas domésticas.

De este modo, descubrieron que Caring in Chaos resultó en una mejora significativa en todas las medidas parentales -comportamiento, competencia, estrés y síntomas depresivos- así como en el deterioro funcional de los niños en comparación con las familias en la lista de espera inmediatamente después de la intervención. La mayoría de las ganancias se mantuvieron en el seguimiento de cuatro meses.

Para Chacko, “el modelo que estudiamos en Dinamarca puede y debe ser traducido aquí en Estados Unidos, dadas las grandes disparidades en el acceso a los tratamientos basados en la evidencia y un número significativo de niños con TDAH”.
9. may., 2017

Descripción de La técnica del semáforo

 
  1. Luz roja. Esto significa que, de la manera como se para una persona en un semáforo, la persona se debe estacionar  y comenzar a detectar las señales que se mencionaron en el párrafo anterior, este es el primer paso que se debe dar en aras de determinar el estado de ánimo en el que el niño se encuentra.
  2. Luz Amarilla. En este momento se puede entrar en la concientización de manejar los sentimientos, habiendo logrado el control de la emoción que se esté presentando, ya se está frente al descubrimiento del estado de enfurecimiento que se tenga, es decir, se puede determinar la causa de lo que esté sucediendo.
  3. Luz verde. Este estado de La técnica del semáforo indica que el alumno debe pensar en primer lugar cuál es la mejor forma de expresar la emociones que está experimentando en el momento y  a la vez, se necesita saber cuál es la mejor forma de salir de la emoción para retornar a un estado de comportamiento normal
  4. Luz intermitente. Cuando el semáforo tiene una luz intermitente, significa que los vehículos se deben detener para que los peatones puedan pasar, esto en los niños es cuando deben hacer un alto para mirar minuciosamente su conducta.
  1. Más allá de la situación emocional. Esta técnica no se centra únicamente en la situación emocional de las personas,  lo mejor de todo es que se extiende a lograr mejoras en cuanto al comportamiento que en determinado momento se  puede tener como respuesta a las circunstancias buenas o malas que rodean al alumno.
  2. Todo es de manejo. El problema mayor es cuando se deja que la conducta avance y no se detiene para que la persona cambie en su forma de comportarse. Es por eso que La técnica del semáforo se aplica en múltiples casos y se pueden ver los resultados positivos que los alumnos  pueden experimentar.
  3. Lo normal de los niños. El comportamiento de los niños en cada una de las circunstancias que les rodean  es semejante, es decir, se enojan cuando no están de acuerdo con  ciertas situaciones de los demás niños y casi en todos los casos actúan de la misma manera, para lo cual sirve bien la técnica antes dicha.
  4. Gestionar las emociones negativas.  La técnica del semáforo tiene que ver con la capacidad de controlar las emociones de las que los niños son víctimas.
26. mar., 2017
26. mar., 2017

"ENSÉÑALES A LOS NIÑOS CÓMO PENSAR, NO QUÉ PENSAR" Y UN BREVE CORTO DE PIXAR

 

 Educa no no es crear sino ayudar a los niños a crearse a sí mismos

 Por Jennifer Delgado de Rincón de Psicología

 

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La autodeterminación es la garantía de que, elijamos lo que elijamos, seremos nosotros los protagonistas de nuestras vidas. Podremos equivocarnos. De hecho, es muy probable que lo hagamos, pero aprenderemos del error y seguiremos adelante, enriqueciendo nuestro kit de herramientas para la vida.

Desde el punto de vista cognitivo, no existe nada más desafiante que los problemas y los errores ya que estos no solo demandan esfuerzo sino también un proceso de cambio o adaptación. Cuando nos enfrentamos a un problema se ponen en marcha todos nuestros recursos cognitivos y, a menudo, esa solución implica una reorganización del esquema mental.

Por eso, si en vez de darles verdades absolutas a los niños les planteamos desafíos para que piensen, estaremos potenciando la capacidad para observar, reflexionar y tomar decisiones. Si enseñamos a los niños a aceptar sin pensar, esa información no será significativa, no producirá un cambio importante en su cerebro sino que simplemente se almacenará en algún lugar de su memoria, donde poco a poco se irá difuminando.

Al contrario, cuando pensamos para solucionar un problema o intentamos comprender en qué nos equivocamos se produce una reestructuración que da lugar al crecimiento. Cuando los niños se acostumbran a pensar, a cuestionar la realidad y a buscar soluciones por sí mismos, comienzan a confiar en sus capacidades y enfrentan la vida con mayor seguridad y menos miedos.

Los niños deben encontrar su propia manera de hacer las cosas, deben conferirle sentido a su mundo e ir formando su núcleo de valores.

 

¿Cómo lograrlo?

Una serie de experimentos desarrollados en la década de 1970 en la Universidad de Rochester nos brinda alguna pistas. Estos psicólogos trabajaron con diferentes grupos de personas y descubrieron que las recompensas pueden mejorar hasta cierto punto la motivación y la eficacia cuando se trata de tareas repetitivas y aburridas pero pueden llegar a ser contraproducentes cuando se trata de lidiar con problemas que demandan la reflexión y el pensamiento creativo.

Curiosamente, las personas que no recibían premios externos obtenían mejores resultados en la resolución de problemas complejos. De hecho, en algunos casos esas recompensas hacían que las personas buscaran atajos y asumieran comportamientos poco éticos ya que el objetivo dejaba de ser solucionar el problema, para convertirse en obtener la recompensa.

Estos resultados llevaron al psicólogo Edward L. Deci a postular su Teoría de la Autodeterminación, según la cual para motivar a las personas y a los niños a que den lo mejor de sí, no es necesario recurrir a recompensas externas sino tan solo brindar un entorno adecuado que cumpla con estos tres requisitos:

 

1. Sentir que tenemos cierto grado de competencia, de manera que la tarea no genere una frustración y una ansiedad exageradas.

2. Disfrutar de cierto grado de autonomía, de manera que podamos buscar nuevas soluciones e implementarlas, sintiendo que tenemos el control.

3. Mantener una interacción con los demás, para sentirnos apoyados y conectados.

 

Por último, os animo a disfrutar de este corto de Pixar, que se refiere precisamente a la importancia de dejar que los niños encuentren su propio camino y no darles respuestas y soluciones predeterminadas