14. ene., 2016

LA AUTOESTIMA

El interés hacia la autoestima ha estado dirigido fundamentalmente a conocer la formación del concepto de sí mismo y su desarrollo en la infancia y adolescencia ya que son edades en las que las influencias externas son mayores y se consideran que estas primeras fuentes de influencias marcan lo que en un futuro dará lugar a un autoconcepto de sí mismo.

 

El autoconcepto hace referencia a una estructura compuesta por un conjunto de rasgos, de valores, de aspiraciones que mantenemos sobre nosotros mismos, formándo así una representación propia de nosotros mismos.

 

Como seres sociales esta idea que tenemos de nosotros, está muy relacionada con las comparaciones que hacemos a lo largo de la vida entre nosotros y los demás, y al mismo tiempo de la imagen o el concepto que los otros nos han demostrado tener acerca nuestra. Es decir, el autoconcepto se irá formando a lo largo del proceso de interacción del sujeto con el entorno.

 

De esta manera, el autoconcepto no se limita a la percepción aislada que el sujeto tiene de sí mismo, sino que es una configuración en la que influye la familia, la escuela, los amigos, las propias capacidades, las expectativas de futuro... Todo ello especialmente determinado por la forma de vivirlo el sujeto, por el uso que el sujeto hace de toda la información que tiene de sí mismo, la forma en que la estructura y la manera en que la procesa.

 

Una vez que el sujeto forma su concepto de sí mismo se constituye un patrón consciente o inconsciente de lo que vale, de lo que es capaz, de lo que significa para los demás, de quién es en definitiva y a esto es a lo que llamamos autoconcepto.

 

Toda persona continuamente evalúa a los que están a su alrededor y juzga a los demás como buenos o malos, listos o torpes, simpáticos o antipáticos,... También nos evaluamos a nosotros de modo parecido. Los juicios propios suelen ser implícitos y no verbales, a diferencia de los juicios emitidos por los otros que suelen ser explícitos y verbales.

 

El sujeto puede estar satisfecho o insatisfecho con la evaluación de sí mismo, y por ello decidirá valorarse positiva o negativamente. A este aspecto afectivo evaluador es a lo que llamamos autoestima. La autoestima es una actitud más o menos hacia un objeto particular; el sí mismo.

 

El niño al nacer se encuentra en un estado psicológico prácticamente indiferenciado. Por consiguiente, no están formados ni el autoconcepto ni lógicamente, al depender de él, la autoestima

 

Empieza a tener contactos con su entorno , y los primeros conceptos que va a ir formando sobre sí mismo se efectúan a través de su propia imagen corporal, y de las distintas sensaciones corporales.

 

Al mismo tiempo que la imagen corporal se va estructurando, otras imágenes van apareciendo, como la sensación de ser queridos, de ser importantes... y  tendremos también de esta manera el inicio de la autoestima.

 

En cuanto a la etapa infantil-adolescente , los factores que pueden dar lugar a un deterioro de la autoestima y que se deben tener en cuenta son;

 

- El abandono psicológico de los progenitores, dando lugar a una indudable inseguridad en el niño.

 

- El nacimiento de un nuevo hermano vivido como una situación de rechazo.

 

- Desvalorización sistemática por parte de los padres.

 

- El castigo indiscriminado e injusto ocasionando sentimientos de inferioridad.

 

- Sobreprotección de los adultos hacia el niño.

 

- Malas experiencias en la escuela, en casa, con los amigos, padres, profesores...

 

- La no aceptación del propio físico, el no gustar a los demás, dando lugar a complejos de inferioridad con los demás y llegando incluso a afectar en las relaciones sociales.