6. mar., 2017

¿Por qué somos zurdos o diestros?

Según una nueva investigación, no sería el cerebro, sino la médula espinal, quien determinaría que usemos preferentemente la izquierda o la derecha.

 Falsos mitos sobre los zurdos

Hasta ahora, habíamos asumido que era el cerebro –las asimetrías o diferencias en la actividad génica del hemisferio derecho y del hemisferio izquierdo– quien determinaba que fuéramos diestros o  zurdos, pero según un estudio reciente dicha responsabilidad podría recaer en la médula espinal.

Esta investigación, liderada por Sebastian Ocklenburg, Judith Schmitz –ambos en la imagen de arriba– y Onur Güntürkün, de la universidad alemana Ruhr de Bochum, vendría a señalar que la actividad génica en la médula espinal es asimétrica ya en el úteroy la preferencia por la mano derecha o la izquierda puede rastrearse hasta esa asimetría. "Estos resultados fundamentalmente cambian nuestra comprensión de la causa de las asimetrías hemisféricas", explican los autores, que han publicado su estudio en la revista eLife.

 

 
 

Los movimientos de brazos y manos se inician a través de la corteza motora en el cerebro, que envía una señal a la médula espinal y esta, a su vez, convierte la orden en un movimiento. Sin embargo, la corteza motora no está conectada a la médula espinal desde el principio, y como, incluso antes de esas formas de conexión, parece que existe la predilección por la izquierda o la derecha, los investigadores creen que la causa de esa preferencia debe de estar enraizada en la médula espinal en lugar de en el cerebro.

 

Estos científicos estudiaron la expresión génica en la médula espinal de la octava a la duodécima semana de embarazo y, ya en la octava, hallaron diferencias marcadas en la parte derecha y la parte izquierda, precisamente en aquellos segmentos de la médula espinal que controlan los movimientos de brazos y piernas. Otras investigaciones también habían apuntado anteriormente a que el uso preferente de la mano derecha o la mano izquierda es algo que se desarrolla en el útero materno a partir de esa octava semana de gestación.

 

Imagen: © RUB, Marquard